(Basado en un sueño que tuve de niña)
Miro fijamente el libro que hay entre mis pequeñas manos, adelanto a la ultima pagina para encontrar un Tamagoshi incusado en un fondo falso del libro. Desvió la mirada hasta el final de la biblioteca. Oscuridad, una puerta y una ventana.
Me encontraba en algo parecido a una biblioteca estadounidense con altos estantes llenos de libros de todos los colores. Habia poca gente y en el ambiente se saboreaba la calidez del atardecer, varias columnas y divisiones componían la biblioteca, del techo colgaban luces de pantallas blancas con una ampolleta en el centro, la estructura del local era ovalada, como una especie de domo cortado en la parte delantera para ser remplazado por un muro de vidrio que hacia visible a toda la biblioteca desde afuera, en el centro de la pared habían dos grandes puertas transparentes y brillantes unidas en el medio que correspondía al acceso y salida.
Devolví lentamente el libro que leía, en el costado (junto con ,mas libros con el mismo nombres pero diferentes tomos) ponía: Tamagoshi I.
Camine hasta el final de la biblioteca. Todas las estanterías desembocaban en un fondo mas estrecho que el resto del lugar, no había luces ahí, y tenia el aspecto de ser una especie de bodega, poseía una gran ventana con vidrio polarizado que no dejaba ver hacia adentro y abarcaba casi toda la pared (la cual no era muy grande en comparación al techo de la biblioteca), al costado derecho había una puerta de tamaño normal con una pequeña ventana el la parte superior.
Me acerque a la puerta y como era una niña me puse en la punta de los pies para ver hacia adentro. El a través del vidrio (el cual no era polarizado por suerte) se veían algunas viejas estanterías de metal con varias cajas empolvadas y otras tantas con plásticos, libros rotos o gastados y pilas de cosas, nada fuera de lo normal excepto por algo en medio de la habitación, un niño con ropa blanca y sucia se encontraba con la cabeza entre las piernas ocultando su rostro. Su pelo era negro, desordenado y medianamente largo.
Levanta la cabeza lentamente, el no tenia rostro, el cabello le cubría la mitad de la cara , y sentía en cada parte de mi como me veía fijamente, me penetraba el alma sin si quiera ver sus ojos, solo sabia que me miraba, lo sabia bien.
Sentí un ruido detrás de mi, me aleje de la puerta para ver con mayor claridad, las luces estaban comenzando a apagarse, al parecer la biblioteca estaba cerrando, así que me di vuelta solo para comprobar mi mas temido miedo. La puerta estaba abierta y el niño de pie justo en el umbral de esta. Me quede estupefacta nos segundos hasta que me eche a correr a toda velocidad, mientras recorría las estanterías levante mi cabeza para ver como las luces se apagaban sobre mi cabeza, mire detrás de mi. El niño me perseguía casi pisándome los talones.
Ya casi llegaba a la puerta cuando vi al encargado del lugar ponerle llave a la puerta, golpee con fuerza el vidrio gritando que me abriera, el sorprendido abrió y cerro rápidamente, dejando al extraño niño pegado al cristal del puerta, observando fijamente. Mientras el chico cuidador de la biblioteca terminaba de sacar las llaves del cerrojo yo miraba atentamente al fantasma.
- ¿Que es eso? - Le pregunte al joven de apariencia despistada que terminaba de cerrar-
- ¿Ah?... No se, pero estaba en la biblioteca, así que lo tenemos para cuidar. - Respondió mientras se guardaba unas cosas en el bolsillo -
Me quede en silencio frente a frente mirando al niño separados por el vidrio. El me miraba inmutable, y por un momento me vi a mi misma mirando al fantasma, mi rostro parecía frió, sin expresiones, como si entre ambos hubiera una tregua. Camine lentamente por el camino de vuelta a casa. Ya volveríamos a encontrarnos alguna vez. Al final de la biblioteca.