domingo, 30 de agosto de 2015

Corazón de felpa


Cuando era niña, solía ser algo solitaria por la falta de personas con quien jugar, así que me las tenia que arreglar con mi imaginación, lo que no era problema la verdad...aun así era muy feliz. 



Un día me regalaron un teatro pequeño, perfecto para desarrollar mis incansables historias, de brillantes colores, tenia una cortina decorada con el diseño de unos osos muy pintorescos y sonrientes, era simplemente alucinante, de madera y muy firme, yo me ponía atrás y solo sacaba las manos por las cortinas y ¡que empiece la función!. Pero solo el teatro obvio que no, tenia que tener marionetas de mano claramente, por eso, grande fue mi sorpresa al ver muchas de ellas en una de las bolsas de regalo, mis ojos infantiles brillaron de emoción al verlas a todas ellas, pintadas con colores alegres hasta en la tela de sus ropas, sus cabezas de madera estaban bien talladas y barnizadas, y ademas todas pertenecían al mismo cuento. La caperucita roja. 



Estaba la abuela, la caperucita, el cazador y... . Al fondo de la bolsa algo gris se alcanzaba a ver, estire mi mano hasta el, y mis ojos destellaron como con ninguna otra marioneta, definitivamente...esta era la que mas llamo mi atención, no se si fueron sus ojos picaros y malignos, o esas orejas semi caídas, o tan solo mi amor por los lobos que curiosamente presente desde niña a pesar de saber que eran carnívoros y peligrosos..., sea lo que haya sido lo que me enamoro de esta marioneta la verdad es que me hizo quererla hasta hoy en día. Aun ahora puedo ver su filosa mirada desde la repisa de mi habitación, quien diría que aquel montón de tela y felpa podría contener tantos de mis profundos secretos y sentimientos. Me pregunto...si pudiera decirme algo... ¿Que seria?, después de todo...dentro de mi mente siempre tuvo vida propia. ¿Y si aun la tiene?



¿Debería darle vida a través de una historia?